sábado, 29 de diciembre de 2012

El mundo bajo mis pies.

Hay fallos en el sistema de mis sentimientos. 

Sé romper un corazón y sé preparar el mío para que me lo rompan... 

Pero no sé querer como lo hace todo el mundo. Confieso haberlo intentado cientos de veces con funestos -y vergonzosos- resultados. Me aburre la monotonía, me daña la confianza. No me importan las banalidades, no soy como esperáis. Inesperada y calculadora a la vez. Nunca sé si soy demasiado mala o demasiado buena, aunque siempre acabo siendo "la bruja con tacón de aguja aliada de Lucifer". De vez en cuando, ya sabéis, pisamos demasiado fuerte y el mundo se parte bajo nuestros pies. Me pierdo cual niña en mis musarañas, esquemas y de vez en cuando hasta en el propio eco de mi voz. Me ahogo en las canciones de amor que nunca llegan, y si llegan no son tuyas. Solo puedo ver belleza, y si no la hay me quedo ciega. Pero a estas alturas -y desde ellas- lo único que tengo claro es que si hay un final quiero que sea entre tus brazos, sin comas que nos separen. Porque aquí donde me veis no soy solo un cuerpo; soy una vida que muy pocos pueden ver reflejada en mis gélidos ojos. Y tú, solo tú te has atrevido a sobrepasarlos, a desearlos, y a querer formar parte de su caótica historia. Así que perdonadme si no puedo ser perfecta y llenar el mundo de sonrisas que no tengo. Perdonadme si solo con él la felicidad tiene sentido. Perdonadme si Diciembre no es Diciembre si no lo consumo y me lo fumo en sus labios. Nunca formaré parte de vuestro mundo pero, ¿sabéis? A veces me encanta pensar que jamás habrá puertas abiertas para que vosotros entréis en el mío. 

Buenas y dulces noches desde el reino de Selene, donde las horas son más largas y a veces hace mucho, mucho frío, pero todo es más intenso y se descubre tras cristales ahumados. 
...Sonrisas rotas, capuccinos, medias de encaje, entradas de cine, arte y solo arte, libros viejos, luces oscuras, antítesis semánticas, pedazos de lo que fue un corazón, cafeína, sexo, azúcar, ropa, zapatos de tacón de 12 centímetros, humo de colores, brillantes...

 
"Dime cuánto tiene de imaginación y cuánto de recuerdo..."
(Shinoflow - Apaga las luces)

jueves, 15 de noviembre de 2012

Recuerda que la nieve solo es agua.

Se acerca el invierno.
Puedo congelarte con el frío de mis manos o derretir tu hielo con mi voz. No sé si alcanzarás a ver mis pensamientos más profundos con toda esta ropa. Quizás debas imaginarme sin ella para poder encontrarme.

No hace frío. Este es el estado natural del mundo, la actitud de las personas fuertes, y mi consuelo. Mi hogar. Solo el hielo me hace sentirme bien en el dolor. Solo con él puedo soportarlo. Al fin y al cabo, él es mi escudo y mi espada al mismo tiempo. Es un secreto, cuéntaselo solo a tus sábanas, para que ellas sean las únicas capaces de desarmarme. Prometo no escaparme, no huiré en retirada ni te responderá mi lado feroz. No allí,  cuando esté en cueros, libre de todo atuendo, sin tratar de impresionar -y sobre todo, de impresionarme-, libre de la presión que sobre mí provoca la rutina, del hastío de mis letras, llena de tus ganas, de cada ínfima porción de tu ser, física o química. No hablemos del frío, callémoslo. Recorre mi geografia más íntima, busca mis ideas escondidas tras mi pálido rostro. Y volviendo al principio, regresará la primavera. 

Nuestra primavera. 
Llévame a la playa, basta de batallas. No puedo seguir viviendo en Siberia. Un día de estos no voy a encontrar el camino para regresar. Me olvidaré del fuego y sus incendios, del mar, las flores de colores, las montañas. Y en mis ojos solo habrán grandes llanuras heladas mientras yo me hundo en su tierra, capa a capa, lentamente. 
Lucha contra mi Diciembre eterno antes de que me arrastre para siempre. 

jueves, 8 de noviembre de 2012

Drogodependencia.


No sé por qué. Quizá haya sido la discusión de esta noche, o la de ayer. O quizá las ganas de verte que me atraviesan hora tras hora. Quién sabe, quizá sean mis propias dudas de mí misma (y mis fantasmas, como diría un grande). Pero ahora me iría a dormir, escribiéndote "te quieros" en la espalda, admirándola, suspirando mientras pienso que no sería capaz de dejarte ir nunca y eso, en realidad, es un problema. Y me levantaría a las 7, antes de que amaneciera, y te prepararía un café y unas tostadas, y algunas porciones de mi amor. Te daría los buenos días más dulces de tu vida, te sonreiría y después te pediría que te quedaras conmigo todo el día en la cama explorando mis mitades, mis versos, mis entrañas. Y verías, entonces, todo el miedo.
-No te asustes, todo es amor -te diría, arriesgándome a que no me creyeras.
Si te dejo y luego tú me dejas, sería un desastre redundante. Pero sinceramente, creo que ya te he dejado. Más bien, te dejé entrar en mí el primer día que te vi, clavado allí, tan lejos de mí y volviéndome loca. Como si te conociera. ¿Y ahora? ¿Te conozco ahora tras tantas noches de cenas y almohadas? Nunca sé dónde está tu límite y me molesta. Quiero conocer tus coordenadas más profundas, tener un mapa de tu interior y sentir lo que tu sientes. A veces, incluso, desearía que todo tu dolor fuese mío, y sólo mío. Que jamás hubieses llorado a nadie y todas tus lágrimas las hubiese derramado sólo yo. Qué egoísta. Por quererte más que a nada, ya lo ves. Tanto que no sé cómo actuar, todo me confunde. Cuando me hieres quiero desaparecer y quedarme al mismo tiempo. Hace tiempo que no soporto que me duelan, y sin embargo, te comería los labios sin pensármelo dos veces...  No puedo evitarlo, me encanta el exceso de ti, sea cual sea. Soy toda tuya.

martes, 2 de octubre de 2012

Corazones de alto voltaje, galaxias oníricas.


Me senté en aquella silla color blanco roto mientras miraba de reojo tu cuerpo ya acomodado. Crucé las piernas y me limité a escucharte. Cuando terminaste, esperabas una respuesta. Yo esperaba que pudieras pasar por alto todas mis cicatrices: las físicas y las que no se ven. Bajé, sin querer, la vista hacia mi mano izquierda. Qué te ha pasado, preguntaste. Un accidente. Mi respuesta fue escueta y clara. Al grano, me decidí. Expuse sobre la mesa mis intenciones, que, por otro lado, no estaban nada premeditadas. Y detrás de aquella cerveza te quedaste mirándome como si estuvieras soñando, como si no creyeras que alguien pudiese estar pronunciando esas palabras:

-Cuéntame cómo es tu vida en las estrellas, qué tal se vive por Cygnus, si es suficiente la luz de tu astro o todavía quedan demasiados agujeros negros insalvables que te precipitan a la muerte. Dime, ¿cómo huele el universo?, ¿es tan frío como parece? Podríamos dar un paseo, saltando de nebulosa en nebulosa, alejándonos de aquí a millones de años luz y volver, puros y limpios, diferentes.
Podemos hacerlo aquí y ahora: sólo tienes que desear, sentarte y escuchar. Cierra los ojos fuerte, desabróchame la rutina, rompe las pocas medias tintas que me quedan y vayamos volando hacia tu mundo. Quizá allá arriba nuestros corazones de alto voltaje se deshinchen y se unan, reduciendo la tensión, relajándonos. Y otro día, cualquier día cualquiera de cualquier mes cualquiera, yo te mostraré el mío. 





"El día que tú seas una tormenta mis letras serán nubes pasajeras y volarán por encima de ciudades. No te entendía entre fuegos artificiales,no quise hacerte preguntas el día que te tenía más cerca que nunca;  palabras que fueron aviones saliendo, tu vida es como un aeropuerto. Aquella noche había una fiesta en tus ojos,yo no quería perderla. Después de un suspiro el aire que queda, será el huracán que hoy se nos lleva." (Carlos Sadness - El día que hizo más viento que nunca)

martes, 4 de septiembre de 2012

Madrugadas pidiéndote al aire.

Desnuda, en mi cama, pensando en cientos de maneras que tengo de sentirme viva y dándome cuenta, casi al unísono de la voz de Santi Balmes diciendo "Houston, tengo miedo, quiero bajarme de aquí", de que todas guardan estricta relación contigo. Tu nombre y tu voz son, qué casualidad, un mismo recuerdo clavado en mis oídos, sonando, deslizándose cuerpo abajo, hasta llegar a lo más hondo, donde ya nadie pueda verlo. Escondidos, todos nuestros besos, para que nadie me los robe. Encadenados, para que no se esfumen como el humo del incienso que ambienta tu habitación. 

Así que aquí estoy, perdida. ¿Y por qué no? Maltrecha. ¿Diagnóstico? Enfermedad del corazón, o eso dicen. Lejos de la vida, ésa que siempre nos recuerda que estamos de paso. Porque mi vida, sin quererlo y sin buscarlo, eres tú. Y en el centro de esta galaxia inadaptada que es mi pensamiento todo gira entorno a ti sin descanso, sin tregua. Todo me habla de ti. Mi cadera lleva horas gritándole al vacío, mis piernas tratan de enrollarse a tu cuerpo, mis dedos quieren arañarte 'ahora o nunca'. Pero estoy sola, y reitero: perdida. Perdida por el dolor que me causa no tenerte rodeándome con tus brazos, aplastada por el miedo a que te vayas de esta locura que es la mía, la nuestra. Y sí, lo reconozco, perdida entre el amor que siento por ti y todo el amor que tengo adentro y quiero regalarte para que sientas, tan fuerte como yo lo siento, que mis ojos son tus ojos y mis dientes, tus sonrojos. Pero no sé muy bien cómo actuar, si dártelo en pequeñas dosis o, por el contrario, entregártelo todo de golpe, para que te vicies. 

Nunca me gustaron las elecciones difíciles, ven tú y elige. Quítame la ropa y elige si lo quieres todo o si vamos por partes. 

lunes, 20 de agosto de 2012

Deseos insomnes buscando hueco entre tus huesos.

Estoy segura de que en otro universo estaríamos en la misma situación. Mis sueños enredándose en tu pelo, mis ganas clavándose entre tus costillas, mis dedos buscando tu clavícula. Y todo para poder hacer desaparecer el resto del mundo. Sé que si me sumerjo en tus ojos no podré salir jamás, pero no tengo miedo. Nunca tengo miedo si estás aquí. Quisiera poder dibujarte cuando no estás, guardar todos tus susurros y darle al 'play' cuando sólo quede silencio, grabar con una cámara invisible cada vez que me haces el amor para que nunca se me olvide cómo y cuándo lo hacías. Pero sé que sólo puedo disfrutar de este momento, tratando de escribir todas mis palabras en tu piel con silencios y lágrimas de felicidad. Tal vez así, si te marchas, sólo tengas que mirarte al espejo para recordar quién fui. Ojalá pudieses sentir sólo una parte de lo que siento por ti, tan sólo una vibración de mi cuerpo en el tuyo, un latido de mi corazón en tu corazón, o un escalofrío que recorra mi cuerpo con la misma intensidad que el tuyo. Porque ¿sabes?, dicen que la magia no existe, que las cosas no duran para siempre, que no podemos recordarlo todo, que la pasión dura tres años. Pero tú y yo sabemos que la magia sí existe. Tú haces magia sólo con respirar en mi oído, rozar mi pelo o hablarme de lo prohibido. Yo hago magia con mis dedos. Y sé que puedes sentirla. Más allá de todo lo que la gente piensa que significa o creen que es, porque no pueden comprender lo que existe si no lo sienten. Y todo esto sólo tú y yo podemos sentirlo... y no les creo. Desde que apareciste tengo fe en lo imposible, desde que dijiste "sólo sé que estoy bien contigo" dejé de pensar que el amor era sólo dolor y me di cuenta de que podía sentir tanto por alguien que ni siquiera me cabe en el pecho. Deja que te esnife hasta morir, que te bese hasta quedarme sin labios, que te hable hasta que no me quede voz. Deja que te dé lo que nadie te ha dado, que penetre en tu vida y yo seré, ya lo sabes, incondicional. Fúmame hasta consumirme, cumple todos mis deseos, junta nuestros caminos. Ámame. 

martes, 31 de julio de 2012

Barcelona.

No había en toda Barcelona un solo lugar en el que ella no pensara en él. Rodeada de gente prestándole atención todo el día, a penas podía detenerse a meditar. Sin embargo lo tenía clavado en su fuero interno a cada instante, presente como si lo tuviese al lado, cogido de su mano. Las ramblas, atestadas, se borraban de sus ojos. No veía a nadie, sólo sombras oscuras avanzando, a un lado y al otro. Conversaba y reía sabiendo que, en realidad, no se encontraba allí. Quería compartir todo eso con él y su alma se había quedado en aquella cama, con las sábanas medio quitadas, deshecha y mojada de sudor. Las luces cegaban sus ojos, la música resonaba en sus oídos y se decía "si él estuviera aquí, le haría bailar", "si él estuviera aquí, me abrazaría a él y no me despegaría en toda la noche". Restaurantes, pubs, discotecas, playa, coches y más coches, bares, gente, tiendas, los paisajes a través de la ventanilla. Todo giraba lentamente, el reloj parecía haberse estropeado. No entendía cómo no podía estar disfrutando plenamente. "Ni siquiera le entiendes" -se repetía cada vez que colgaba el teléfono- "Te llevas mejor con las ciudades que con las personas, este es tu lugar. Éste, y Madrid, y París, y Roma, y Florencia." Pero no se convencía. Le deseaba sin quererlo, casi sin notarlo, sin darse cuenta, como si él fuese un tatuaje en su piel. Buscaba su figura en cada esquina, en cada habitación, como si de verdad fuese a aparecer de un momento a otro. Se despertaba girándose esperando encontrarlo. Soñaba con sus besos rodando por su espalda, su lengua, ¿dónde estaría su lengua? Sus ojos, ¿a quién mirarían ahora? Su pelo, ¿rozaría algun otro pecho? Y finalmente, carretera. Volvió a la ciudad blanca, al calor asfixiante, a la vida diaria. Todo seguía igual. Caminaba sin rumbo, entreteniéndose con cualquier excusa, mirando el reloj, siempre mirando el reloj. Pulía las calles con sus zapatos, se engalanaba de arriba a abajo. Tenía que estar perfecta. "Por si acaso viene y me sorprende", pero él no venía y al acabar el día sólo le quedaba un maldito teléfono en el que escuchar su voz a 600 kilómetros de distancia. Se le congelaba el corazón con cada sílaba y cada sílaba le parecía peor, fuera de lugar, cruel, mordaz. Celos y tristeza en solo unos instantes y callaba, por no llorar, por no gritar. Era pésimo su estado, no era capaz siquiera de desabrocharse el vestido sin sus manos. Y ciertamente, no le gustaba sentir tan fuertemente que le necesitaba para todo.
"Le regalaré una brújula para que encuentre siempre el camino hasta mí" -pensó.

sábado, 14 de julio de 2012

Can't pretend.

Palabras que hieren como dardos envenenados y se clavan bien adentro de la piel para que ni los besos más sinceros cierren la cicatriz. Noches que desearías solamente haber soñado. Madrugadas que buscas esconder en el fondo de tu cerebro. Historias de sonrisas y lágrimas, de felicidad y penurias, de día y de noche. Historias de vidas ausentes, de vidas vividas, de realidades. No puedes disparar en la sien a quien amas, una y otra vez y pretender que los "te quiero" le sepan a cierto. No se trata de ignorar tus errores, cerrando los ojos a tu interior y abriéndolos de par en par cuando el que se equivoca es el otro. No debes vengarte de quien nunca ha querido tu mal. En la vida hay personas y "personas". Si decides tratarlas a todas por igual te estamparás contra la pared cada vez que quieras levantarte del suelo. Vas a morder el polvo toda tu vida mientras metas en el mismo saco a quien te ama más que a sí mismo y a quien sólo se ama a sí mismo. No me sirve, para nada, oírte decir "sólo tú" tras todas las frases que han brotado de tu boca sin cesar, incontrolables y frías, directas al fondo de mi pecho. Sin embargo, el mayor problema sigue siendo simple y directo: yo sí te quiero y la cama tan vacía, tan ancha, tan sin ti, me provoca espasmos de miedo. Puedo fingir, pintar la sonrisa en mi cara y decir: "Aquí estoy, trucando pérdidas, convirtiéndolas en llegadas eternas." Pero no será real, mi voz se quebrará entre el viento y no llegará a tus oídos.
 No me quedan fuerzas para vestirme de guerrera una vez más en este mundo tan lejos del mío. 

lunes, 9 de julio de 2012

Puzzling me.

Con la punta de los dedos recorres el borde de mi cuello mirándome a los ojos. Transmites sin hablar mucho más de lo que algunos han querido convencerme con falsas palabras. Los deslizas lentamente hacia la yugular. Mi sangre hierve bajo tus manos y cuando llegas al final de esta vena mi corazón, a cinco pulgadas sureste busca ávidamente escapárseme del pecho. Me dibujas por entero ahogando en cada movimiento cualquier idea que pudiera cruzarse por mi cabeza. La electricidad se define como aquella propiedad de la materia que se manifiesta por la atracción o repulsión entre sus partes, originada por la presencia de electrones (con carga negativa) y protones (con carga positiva). Nunca me gustó la física, pero todas las membranas de mi cuerpo se excitan al contacto con tu piel. Atraes cada parte de mí, desde los labios hasta los pies. Todo mi ser busca unirse en uno con el tuyo, sin espacios. No comprendo por qué motivo exacto puedo olvidarme del mundo entero si me rozas sólo un instante, como si todo lo demás perdiera su identidad. Podría quemarlo todo si mis pensamientos encontrasen, entre el laberinto de mi mente, frases coherentes que decir. Pero ni siquiera puedo expresarlo porque desborda todos mis sentidos y eso, además de ser maravilloso, es desgarrador.

martes, 26 de junio de 2012

Easy come, easy go.

Ilusiones que se hunden en el Moskova. Desaparecen río abajo y me colocan entre la espada y la pared. Quién eres tú y qué derecho tenías, repite mi mente. Palabras fluyendo entre mentiras. Mentiras fluyendo entre palabras. Vacío, otra vez. Puñalada, otra vez. Y todo pierde el sentido, el mundo se dobla y se parte y se aparece ante mí como un espectro. Me bloqueo para no sentir, pero la presión me incendia el cerebro y al final, como siempre, me derrumbo sobre la almohada maldiciendo al maldito destino y sus mil maneras de jugármela.