lunes, 15 de marzo de 2010

Entras. Te vendo los ojos. Enciendo unas velas. Te beso en los labios, te desnudo. Bajo por tu cuello, tu pecho, tu ombligo. Y toco esas manos... dulces, fuertes, seguras. Me tiembla la fijación, la dureza. Te quito la venda. Me desnudas. Subes, bajas. Besas mi oido, tu lengua recorre mi cuello y desciende. Vuelvo a temblar. Me haces cosquillas. Fluye. Subo yo. Encima de ti. Te quito la ropa interior. Te recorro con los dedos, te saboreo, poco a poco, trocito a trocito. Me extasias con tus besos. Y empieza. Mi miocardio se desborda, como si se tirara por un puente, como si quisiese salir, volar, ser libre. Encontrar el tuyo. Entras. Te unes. Nos unimos. De dos, sólo uno. Y suspiras, y suspiro. Y te veo. Y te amo. Y sólo así puedo olvidar mis miedos. Pero como todo, acaba, con un placer infinito, más allá del vulgar acto sexual.. mucho más allá. Es la unión de dos almas, amantes, prisioneras la una de la otra, como el sol y la luna entremezclándose. Dos polos opuestos atrayéndose. Y para siempre te tendré y para siempre me tendrás.

domingo, 31 de enero de 2010

Sólo respira.

Permite que la lluvia roce tus párpados, que la luz del sol penetre en tus pupilas.
Escucha el rugir de las hojas en otoño.
Deja que la gente te mire, deja que te aprecien.
Besa a otra chica, siente su calor.
Porque en cada una de las cosas que percibas cuando yo no esté aquí, podré materializarme.
Sólo tienes que dejar que lo haga.
Las hojas rugiendo serán mis lamentos, y la lluvia mis lágrimas, pero el sol, el sol será mis sonrisas: Todas y cada una de las sonrisas que me has sacado.
Abraza a un suspiro y me estarás abrazando. Seré yo quién suspira pese a que lo oigas en los labios de otra persona. Seré yo que suspiro por ti, por todo eso que ya no podré decirte, por todo eso que no podré volver a sentir.
No estaré lejos y siempre, siempre te escucharé.
Pese a que no haya nada más, pese a que sólo haya oscuridad, sé que podré ver. Siempre he podido hacerlo, aunque fuera sólo un poco, siempre que has estado respirando cerca. En cada instante estaré ahí, al lado, lo suficientemente lejos para que seas feliz y lo suficientemente cerca para serlo yo.

miércoles, 13 de enero de 2010

I hate your pity!


Solía vivir en sueños pero algún día bajé de las nubes.
Tropecé, sí, eso es. Pero fue una y otra vez, y cada vez que mi cuerpo conseguía levantarse, cada vez que sentía que tenía fuerza, valor para seguir, algo me hacía volver a caer.
Vivo la vida como una lucha continua, como si fuera un guerrero luchando por su patria... y siempre me alcanza una lanza, un disparo, una flecha, y luego otro disparo. Y me desplomo en el suelo, esperando a que vengas y me prestes ayuda, pero no, no lo haces y tengo que mantenerme mordiendo el polvo, hasta que la ira enfurece mis músculos y consigo ponerme de pie.
¿Por qué no puedo quedarme en pie? ¡No quiero caer! Me disgusta ser tan débil, odio tener que depender de tu compasión.

sábado, 9 de enero de 2010

!

Atrapada en esta oscuridad, miro aquí y un poco más allá.
El deseo de respirar se hace cada vez más fuerte, pero no puedo, y me hundo.
Me abrasan las venas y el corazón se me rompe en cada latido.
Con los ojos rojos y la voluntad destruida, con la voz quebrada y la rabia penetrando en cada célula, con las sonrisas pasadas arremolinándose en el vacío, me mantengo en el mismo punto.
Sin poder hacer nada más que aguantar, o en este caso, no aguantar.

martes, 15 de diciembre de 2009

Cold.

No hay respuesta a mis preguntas.
No hay ningún atisbo de luz en este túnel.
No hay ninguna esperanza venidera.
Sólo puedo sentir frío y la sensación de no saber qué hago aquí, ni por qué.. Mientras el hielo va cortando a trozos el poco corazón que queda en mí.

sábado, 14 de noviembre de 2009

Cada cual tiene lo que se merece...

Al fin apareció y ella sintió que el mundo le sonreía por una centésima de segundo.
Lo besó y abrazó como si nunca hubiese pasado nada y estuvieron toda la tarde fingiéndolo.
Se acariciaron sus cuerpos desnudos como si nada hubiese muerto.
Se aceleraron sus corazones.
Y mientras ella explotaba en lágrimas al volver a casa, él reía animadamente con sus amigos.
Ahora ella lo entiende, sólo ha perecido un alma.
Almenos él sigue con vida.

martes, 27 de octubre de 2009

Tonta...


& ahora llego a la conclusión de que todo esto me pasa por soñar con cuentos de princesa y creer que las lágrimas son de fresa.
¡Pobre ilusa! Donde nace la ilusión, nace también la decepción.
Tonta, tonta, tonta...

domingo, 25 de octubre de 2009

Circles.

No sé cómo hemos llegado hasta aquí, ¿qué hemos hecho?. Yo sólo quería amarte todos y cada uno de los segundos de mi vida y creo que tú querías algo parecido, quizá con menos intensidad. Y de repente vino un calor insoportable, y los rayos de sol nos hicieron caer en el círculo. Recuerdo cuando te lo dije, lo malo es que aún no hemos salido. Yo no imagino una vida sin ti, seguramente porque tú eres mi vida. ¿Cómo podría llegar a casa y pensar que no voy a hablar contigo? ¿Cómo habría de caminar por esta ciudad sin verte en cada pisada y pensar "un día estuvimos aquí"? ¿Cómo sería encontrarme contigo por la calle? ¿Nos giraríamos las caras como dos extraños? Sinceramente, no me lo imagino. Estoy demasiado acostumbrada a estar a tu lado, para bien o para mal, pero el dolor que me causas es cada vez más grande y la herida se expande... más y más y aún más. Siento que me has perforado el alma en agujeros pequeñitos y que ahora se han juntado todos. He intentado cegarme, sacar una sonrisa y olvidarme de los agujeritos, pero has desvanecido la ilusión. Me duele tanto despertar y ver que esto está tan roto, no puedo entender por qué, ni cómo. Yo también te he herido. Dime, ¿qué hago? Bueno, la verdad, tampoco sé por qué lo pregunto, si nunca sabes bien qué decirme... Y cuando te digo estas cosas te lo tomas como que no sabes hacer nada bien, y no es así, tú me has hecho feliz, más que nadie, más que nunca, pero también me has herido más que cualquier otra persona... pero eso sólo es porque no he querido a nadie como a ti. Soy demasiado frágil para estar contgo, necesitas a alguien más fuerte, alguien que tengas sonrisas de café, de fresa y de miel y no unos ojos rotos y fríos como el hielo.
Lo peor de la sunto, es que yo sólo te necesito a ti, a ti; al de antes, al que creaba las ilusiones y me hacía creer en los sueños. ¿Por qué se ha perdido ese chico dentro de tu alma? ¿Por qué ya no sale a luz? ¿Ya no quiere verme?
Quizá se dio cuenta de que no valía la pena...

sábado, 3 de octubre de 2009

La última carta...

El cielo me cae al suelo.
Los deseos se distorsionan, las luces se apagan de repente.
La tierra tiembla.
Mi corazón se parte.
Siempre he amado la perfección, los detalles, la proporción. Siempre. Tú lo sabes.
Te lo he dado todo, absolutamente todo. Regalos, palabras, destellos, sorpresas, alegrías.
He luchado por ti, llorado por ti, sonreido por ti y cambiado por ti.
He dejado atrás los miedos, las dudas, las penas... una y otra vez.
¿Y qué he pedido a cambio?
Un par de promesas, nada más.
No te hizo falta conquistarme con un ramo de rosas o unos bombones, ni con palabras de poeta, si quiera.
No te hizo falta nada, estaba enamorada de ti desde el momento en que nací, sólo tuve que descubrirlo.
Eres todo lo que siempre había soñado...
O eso es lo que creía...
Sabes que lo que siento por ti va a ser eterno, irrompible.. pero yo no soy irrompible.
Soy de cristal.. ¿Tanto te cuesta entenderlo?
Necesitos palabras y gestos para seguir subsistiendo. Son mi alimento. Todos decís que no como, quizá sea porque lo único que me hace falta para vivir no es la comida.
Pero me has herido, me has hecho daño, muchas, muchísimas veces... Y nunca, en ningún momento se me ha ocurrido dejarte por ello. Cualquier otra, te hubiese dejado a la primera de cambio, pero yo no. Yo te amo; estoy dispuesta a que me rompas y me reconstruyas una y otra vez, a que me pegues con pegamento, más fuerte o más suave; a que rompas el cristal que soy contra la pared, contra el piso, a que me tires por la ventana, a que me rayes con un diamante, pero eso no significa que vaya a estar bien.
Perdóname por disgustarme tal día como este.
Quería que lo hicieras especial, una cena, unas velas, unas rosas.
Todo eso que he visto en las películas y que siempre he querido que alguien hiciera por mí.
No es tanto pedir, pero por lo visto si es para mí sí...
Feliz aniversario cariño...

jueves, 24 de septiembre de 2009

Horizonte.

Ella miraba por el enorme ventanal de su séptimo piso en Londres.
Tenía 30 años, pero seguía vistiendo como si tubiera 15.
Sus pantalones de nylon intentaban imitar el cuero de los años 80 y se ajustaban a sus piernas con gracia. Los miró.
Recordó cuándo fue la última vez que se compró unos de esos.
Vuelve a mirar por la ventana, llueve.
Su vista se fijó en el horizonte, encendió un cigarrillo y sin moverse del sitio llenó su copa de champagne.
"Por el pasado" -brindó a solas- .
Ella, que era lo más rock 'n' roll de su ciudad, la estrella fuera donde fuera, la que todos miraban sin saber exactamente por qué se había vuelto apática a su propio pasado. Quizá porque todos los hombres que la rodeaban eran unos patanes cuando era lo que era, y ella quería un romántico, un romántico como los del romanticismo... De esos que nunca se encontraría en un pub, de esos que escapan de la realidad cada uno, a su manera. Quería un loco, un chico triste y con la mirada vacía.
Ella, a la que todos querían poseer, pero que nadie podía en realidad.
Marchó a Londres para alejarse de su mundo, y ahora estaba sola.
Desde su ventana recordó todo aquello y pensó si no hubiese sido mejor quedarse allí, tenía todo lo que una chica puede desear: sangre, sexo y rock 'n' roll.
Entonces siguió recordando. Pensó en aquel chico. Aquél que no era su ideal, pero conseguía llenarla. Había sido su único amor en 30 años, y de eso hacía ya 15. Pensó en las veces en las que había llorado por él, incluso hasta hacía poco. Imaginó dónde podía estar ahora, y lo vió con otra chica, seguramente de ojos azules, nariz grande y un poco gruesa para los cánones de belleza actuales. Su sangre hirvió durante unos segundos, luego su conciencia le repitió, una vez más, que él ya no estaba allí.
Lo que ella no sabía es, que en ese mismo momento, alguien también miraba al horizonte. Lo que no imaginaba es, que el gran amor de su vida seguía pensando en ella y en sus peculiaridades. Lo que nunca llegaría a saber, es que él la echó de menos todos y cada uno de los días del resto de su vida.





Inspirada en "Lady Madrid" (Pereza)